Friday, April 13, 2007

La noción de objeto perdido


Artículo publicado en PSIKEBA (Revista de psicoanálisis y estudios culturales)
PSIKEBA Revista de Psicoanálisis y Estudios Culturales © 2006




El objeto en Freud. Una lectura.

Claudio R. Boyé (*)

Resumen.

En el presente texto se aborda la noción de objeto perdido en el pensamiento de Freud, centrándose en su artículo de 1925 La denegación, donde trata el problema de la constitución del objeto en relación a un sujeto que se encuentra radicalmente separado de él. Para comprender este problema y sus soluciones, se comentan las ideas de Freud en torno a la inscripción del juicio y a la libertad terapéutica de interpretación ante la negación, para dar con el objeto perdido en las mareas inconscientes de una memoria humana constitutivamente múltiple.

Palabras clave: Freud, objeto perdido, sujeto, denegación, narcisismo, juicio, goce.

Hallamos en Freud una problemática de la relación de objeto. Esto significa la no aceptación y la crítica a las teorías que propugnan la adecuación, desde la perspectiva biológica, entre sujeto y objeto (es decir un objeto adecuado a la sexualidad del sujeto) en función de una supuesta analogía entre el “instinto sexual” y el de nutrición. La crítica también se hace extensiva a las teorías que sostienen una autono­mía del yo capaz de hallar un objeto adecuado para satisfacer la necesi­dad.

En Tres ensayos para una teoría sexual, Freud introduce la cuestión tal como la presenta el saber biológico de su época y la opinión popular. Tanto para la biología como para el saber vulgar el “instinto sexual” advendría en la pubertad evolucionando hacia la atracción por el sexo opuesto y hacia su meta “natural”: la unión sexual.

Dice Freud en el texto citado: “Para explicar las necesidades sexuales del hombre y del animal la biología supone la existencia de un “instinto sexual” del mismo modo que supone para explicar el hambre de un instinto de nutrición. Pero el lenguaje popular carece de un término quelibido.”. “La opinión popular posee una bien definida idea de la naturaleza y caracteres de este instinto sexual. Se cree firmemente que falta en absoluto en la infancia; que se constituye en el proceso de maduración de la pubertad, y en relación con él, que se exterioriza en los fenómenos de irresistible atracción que un sexo ejerce sobre el otro, y que su fin está constituido por la cópula sexual o a lo menos por aquellos actos que a ella conducen.” corresponda al de “hambre” en lo relativo a los sexual. La ciencia usa en este sentido la palabra

Freud comienza por desdecir esa supuesta linealidad y adecuación biológica entre el sujeto y el objeto sexual. Para hacerlo se apoya en la observación clínica de todo tipo de desviaciones respecto del objeto sexual (Homosexuales, bisexuales, voyeristas, sádicos, fetichistas etc.).

Freud denomina objeto sexual a la persona de la cual parte la atracción sexual y meta o fin sexual al acto hacia el cual impulsa la pulsión sexual.

De la observación de estas desviaciones sexuales en relación a la norma (biológica) surge en Freud la necesidad de investigar cómo se constituye la relación de objeto. La cuestión de la relación de objeto se convierte en una problemática, para el psicoanálisis, desde el momento en que Freud se opone a la teoría de la adecuación en el sujeto, de la pulsión sexual y el objeto sexual, según el modelo de satisfacción de la necesidad sustentado por la biología.

Para el psicoanálisis la constitución del objeto supone una brecha, una ruptura, una diferencia entre un Yo y un no-Yo. El objeto no es algo dado, sino que se constituye en íntima relación con la constitución del sujeto.

Si para Freud el Yo es el primer objeto (el Yo del narcisismo primario), será necesario que algo falte, que algo se pierda, para posibilitar lo que Freud denominó el reencuentro con el objeto. El problema de la relación de objeto en Freud es el problema de la falta de objeto, de la pérdida de objeto, porque sólo desde allí es posible pensar la relación objetal al modo de un reencuentro.

“El encuentro de objeto es propiamente un reencuentro” dice Freud en Tres ensayos...(AE,T 7,Pág.203). Reencuentro que como tal supone una pérdida. Esto lleva a situar la relación de objeto propiamente dicha en el momento mismo de la pérdida de objeto que es el Yo del narcisismo primario, Yo identificado al Ideal, Yo ideal. Ese objeto se era, no se tuvo. Por eso el objeto se constituye como perdido. El momento de su perdida es el momento de su constitución.Para explicitar la noción freudiana de objeto perdido haremos una lectura del artículo de Freud La (de)negación.

INTRODUCCION

La (de) negación (Die Verneinung)

Denegar: “Negar. Rehusar”.Contestar que no se concede una cosa pedida: “El juez ha denegado la libertad condicional”.( El complemento directo puede ser también la palabra “petición, instancia,solicitud, etc. “Le han denegado el recurso”. (Diccionario de uso del español, María Moliner).

Die Verneinung: “Me he dado cuenta, descubriéndolo después del doctor Lacan, de que valdría más traducirlo por la denegación, pues no es la negación de algo en el juicio, sino una especie de desjuicio”. (Jean Hyppolite)

Según Ernst Jones, su biográfo, Freud escribió este artículo en julio de 1925. Es uno de sus artícu­los más sucintos, sin embargo en él se conden­san años de reflexión y de elaboración del psicoanálisis.

¿Qué nos plantea el texto de Freud? Este texto nos va a plantear el modo en que el aparato psíquico llega a inscribir un juicio a partir de la dinámica de las pulsiones. Cuando digo inscribir un juicio, un repre­sentante de la representación, me estoy refiriendo a lo que Lacan llama inscripción del sujeto en la cadena significante[1] Esta inscripción tiene como correlato laobjeto. Como veremos el objeto, tal como lo plantea el psicoanálisis, se constituye en relación al sujeto. La clave para entender estas cuestiones es responder a la pregunta por el narcisismo ¿cómo se abandona la posición narcisista, cómo se produce el quiebre de la captura narcisista constitución del [2]? El sujeto,podemos decir,se encuentra en una relación de exclusión interna en relación al objeto. El objetivo de este trabajo es mostrar la constitu­ción del objeto desde el texto de Freud que pasaremos a comentar.

Comentario del texto

... “«Usted pregunta quién puede ser la persona del sueño. Mi madre no es». Nosotros rectificamos: Entonces es su madre. Nos tomamos la libertad, para interpretar, de prescindir de la negación y extraer el contenido puro de la ocurrencia”. Así comienza el artículo de Freud. Más adelante afirma: “Un contenido de representación o de pensamiento repri­mido puede irrumpir en la conciencia a condición de que se deje negar. La negación es un modo de tomar noticia de lo reprimido, en verdad, es ya una cancela­ción de la represión, aunque no, claro está, una aceptación de lo reprimido”.

En este párrafo Freud nos plantea que por medio de la (de)negación el contenido de la representación no llega a la conciencia. Es una suerte de aceptación intelectual de lo reprimido, persistiendo lo esencial de la represión. Dicho de otra manera: se acepta para no creer. Negar algo en el juicio es el sustituto de la represión. El no es una marca de ella, su certificado de origen una especie de Made in germany.

Función intelectual del juicio:

La función del juicio debe de una cosa decir o desdecir una propiedad (atribución), y debe de una representación confesar o impugnar la existencia en la realidad. Estas funciones del juicio son las queaprendemos de los elementos de filosofía. Ahora bien para comprender este texto hay que considerar que Freud nos muestra lo que hay detrás del juicio de atribución y de existencia.

Funciones del juicio
(dos decisiones)
ATRIBUCION EXISTENCIA
Atribuir o desatribuir
una propiedad,
una cualidad a una cosa.
(Ej.:lo bueno o lo malo)
Admitir o impugnar
la existencia de
una reprsentación en la realidad
Lo que Freud propone es mostrar, en un lenguaje mítico (lenguaje pulsional), el momento, también mítico, de emergencia del fuera y del dentro. Entonces qué hay detrás del juicio de atribución:

Hay, en el lenguaje de las pulsiones, en este caso orales, el “quiero comer (introyectar) o quiero escupir esto”, o sea “esto debe estar en mi o fuera de mi”.

Volviendo al ejemplo del paciente preguntémonos ¿Qué rechaza el juicio del analizante citado por Freud? Lo que rechaza es una significa­ción, diciendo esa significación mediante la utilización gramatical y lógica del no que así aparece como un signo. También aparece como un símbolo, símbolo de la prohibición de la ley, origen de la represión.

Ahora bien, por un lado el juicio rechaza una significación y en el acto de rechazarla la nombra. Hay una doble vertiente: Rechazar una significación es a la vez nombrarla, y esto tiene una consecuencia, pues ¿qué clase de sujeto soporta este doblez? Sólo un sujeto al que esta doble vertiente divide[3].

Ref.: * $ La S tachada es la escritura del sujeto dividido. R: indica la relación del sujeto dividido con el pensamiento (Saber), y el ser (Verdad). Esto evidencia la gran diferencia con la filosofía, en particular con la ontología, donde ser y pensar se anudan. El pensamiento piensa al ser, y el ser es en tanto es pensado. Para el psicoanálisis esta relación está marcada por la división. “Donde pienso, no soy, donde soy, no pienso”.

Por lo tanto podemos decir:

“No se puede saber la verdad, se la puede decir negándola, sin saberlo”.

“La existencia sólo puede ser dicha negándola”.

Freud va a plantear que el Yo-placer quiere introyectar todo lo bueno y arrojar de sí todo lo malo. Al comienzo son para él idénticos lo malo, lo ajeno al yo, lo que se encuentra

afuera.

Juicio de Atribución: Podemos plantear dos campos:

En un segundo tiempo, lógico no cronológico, se va a producir el juicio de existencia . Aquí elreencontrado también en la percepción (realidad). Yo -real debe decidir si algo presente como repre­sentación dentro del yo puede ser

AFUERA ADENTRO
Lo real
Lo no real, lo representado
lo subjetivo

Toda re-presentación proviene de percepciones, esto implica que la existencia de la representación es una carta de ciudadanía. Acredita la realidad de lo representado.

La oposición entre lo subjetivo y lo objetivo -nos dice Freud- se establece porque el pensar tiene la capacidad de volver a hacer presente re-produciendolo en la representación, algo que una vez fue percibido, para lo cual no hace falta que el objeto siga estando ahí afuera.[7]

EL EXAMEN DE REALIDAD: Freud plantea que el fin primero de este examen no es hallar en la percepción objetiva (real) un objeto que corresponda a lo representado, sino re-encontrarlo, convencerse de que todavía está ahí. Luego plantea una condición para que se instituya el examen de realidad: tienen que haberse perdido objetos que antaño procu­ra­ron una satisfacción objetiva (real).

CONCLUSIONES

En el texto que nos ocupa la «Ausstossung», la expulsión, que realiza el juicio de atribución, es anterior a la introyección.

Freud nos va a plantear que la polaridad entre la expulsión y la introyección se corresponde con los dos grupos pulsionales.Dice que la afirmación (Bejahung) es sustituto de la introyección y por lo tanto pertenece a Eros (pulsiones de vida) mientras que la negación es sucesora de la expulsión y por lo tanto corresponde a la pulsión de muerte.






De estas dos operaciones, que no son equivalentes, podemos concluir que la actividad muda de la pulsión de muerte es el fundamento del pensamiento. ¿Por qué? Porque, lo incluido en l

a simboli­zación primordial (ligada con la afirmación), esta siempre circunscrito por la expul­sión («Ausstossung»), por lo tanto debe ser restituido respecto a los alcan­ces siempre activos de la no aceptación. Para ello es preciso «sublimar» la aniqui­lación. Esta se define mediante las pulsiones de destruc­ción como expul­sión, el modo simbólico la transforma en (de)negación («Vernei­nung»). La recuperación lograda por ésta implica reducir los efectos de la repre­sión, y de esta manera superar los alcances de la no aceptación, que reflejan la incidencia aniquiladora de las pulsiones de destrucción en el extremo narcisista del yo-placer («Lust-Ich). La represión, entonces, se ubica entre el rechazo propio de la expulsión y el reconocimiento promo­vido a

través de la (de)negación, como levantamiento parcial de la represión que deja un resto de no aceptación.

En cuanto al objeto podemos decir que la pérdida de éste es condi­ción para que se instituya la prueba o examen de realidad, y a la vez es equivalente a la quiebra de la captura narcisista. Esta posición se encuentra bajo el dominio del objeto especular (yo ideal). Esto permite el pasaje de la condición narcisista del objeto a la condición objetal[8] .La condición objetal está marcada por la pérdida, el momento de la pérdida del objeto que se era (yo identificado al Ideal, yo ideal) es el momento de la constitución del objeto vía el re-encuentro. Este objeto se constituye en relación al otro pre-histórico, al semejante (complejo del prójimo), a Das Ding, esa cosa del mundo que una vez, antaño, produjo una satisfacción real. La paradoja es que este objeto que se pierde

nunca exis­tió, porque nunca selo tuvo. Tal como afirmamos más arriba se era ese objeto en términos de identificación. Al estar el sujeto cautivado por la imagen especular [9] ésta es objeto por sustracción.El otro, la función cautivante, fascinante de la imago[10] , excluye al objeto; sin embargo esa relación de exclusión lo mantiene ligado. Inversamente la imago no podría sostenerse sino sobre ese hori­zonte de un objeto que siempre se escapa. Entonces el objeto se constituye como perdido, porque nunca existió, y este es el objeto del que se trata en la perspec­tiva freudiana. Objeto al que la pulsión contorneará para lograr una satisfacción que siempre dejará como saldo una insatisfacción. Tal objeto contorneado es de doble índole.

Por un lado es el puro vacío, verdadero objeto de la pulsión, que es el mismo que el objeto a causa del deseo: una pura falta que motoriza un movimiento. Objeto que el deseo intentará re-encontrar por la única vía que tiene: la de los signos (en el sentido de Peirce). A veces se generará la ilusión de ese reencuentro, pero rápidamente se producirá la des-ilusión. Este es el objeto que se desplazará continuamente, metoními­camente, por la cadena significante inconciente, en términos de Lacan, por los representantes de las representaciones (Vorstellungreprasentanz) inconcientes, en palabras de Freud.

Notas

Aquí conviene recordar que la inscripción freudiana tiene un estatuto de metáfora y es correlativa de la hipótesis del inconciente como defensa. Esto es que "el aparato dispone de una protección antiestímulo externa, destinada a rebajar la magnitud de las excitaciones advinientes". Dicho de otra manera lo que se inscribe es un cifrado de goce, una manera de tramitar un exceso. Para aclarar est Esto recurriremos a la carta 52 (6/12/1896) de la correspondencia Freud-Fliess. En ésta Freud plantea una estratificación sucesiva del psiquismo, que supone que las impresiones perceptivas y la memoria, que se excluyen mutuamente, están sometidos a un reordenamientoretranscipciones (Umschrift). Luego dice Freud: “Lo esencialmente nuevo en mi teoría es, entonces, la tesis de que la memoria no preexiste de manera simple, sin permanente, según nuevos nexos, y que estos se dan por

o múltiple, está registrada en diversasvariedades de signos. Luego realiza el siguiente diagrama (que anticipa a los que va a realizar en el Cap. VII de La inteterpretación de los sueños):



P: Percepciones; Ps: signos de percepción, es la primera transcripción, la primera fijación;Ic: Inconciente, es la segunda transcripción; Prc: preconciente es la tercera transcripción.Esta manera de entender el inconciente se opone a imaginar el inconciente como una tabla donde todo se graba. Esta última manera de representar el inconciente es una fantasía obsesiva.

Goce: Término introducido por el psicoanalista francés Jacques Lacan

El goce es el nombre dela “materia prima”(percepción bruta de masas en movimiento) que lo inconciente debe procesar, apalabrar, desplazar, condensar, metaforizar. “Es el motor” del sistema inconciente. Es el nombre de lo que pone en marcha la compulsión a la repetición. Es la forma de nombrar ese “núcleo de nuestro ser”, “el ombligo del sueño”, ese “extranjero interior”, esa “extimidad”. Entonces el goce es la forma de nombrar esa energía, de la más pulsional de las pulsiones: la pulsión de muerte. Es también nombrar tanto la tensión interna del sistema inconciente, como la aspiración a la felicidad absoluta, el sentimiento oceánico del poeta(discutido por Freud en El malestar en la cultura). Es ese “más allá...” antiecónomico del principio del placer. Es, para decirlo todo, la forma de nombrar lo innombrable, lo que no tiene representación, lo que está fuera del lenguaje: la Cosa misma

2 Prototipo inconciente de personajes que orienta electivamente la forma en que el sujeto aprehende a los demás; se elabora a partir de las primeras relaciones intersubjetivas, reales y fantaseadas, con el ambiente familiar. El conceptode imago se lo debemosa Carl G. Jung (Metamorfosis y símbolos de la líbido, 1911). La imago y el complejo son conceptos afines; ambos guardan relación con el mismo campo: las relaciones del niño con su ambiente familiar, y social. Pero el complejo designa el efecto que ejerce sobre el sujeto el conjunto de la relación interpersonal, mientras que la imago designa la pervivencia imaginaria de alguno de los participantes en aquella situación. Con frecuencia se define la imago como una representación inconciente; pero es necesario ver en ella, más que una imagen, un esquema imaginario adquirido, un clisé estático a través del cual el sujeto se enfrenta a otro. Por consiguiente, la imago puede objetivarse tanto en sentimientos y conductas como en imágenes. Añadamos que no debe entenderse como un reflejo de lo real, ni siquiera más o menos deformado; es por ello que la imago de un padre terrible puede muy bien corresponder a un padre débil. (Diccionario de psicoanálisis de Jean Laplanche y Jean-Bertrand Pomtalis).

[1] Ver Nota al final del texto.

[2] Más allá del principio del placer es un texto clave en el sentido de leer las partituras freudia­nas desde la clave que él nos ofrece.

Entonces primero leamos las modificaciones que introduce el propio Freud. En« El yo y el ello» realiza una modifica­ción de la teoría del narcisismo como consecuencia de la articulación que realiza de la dos clases de pulsiones. El descubrimiento de la agresividad como inherente a toda identi­ficación narcisista lo lleva a romper con la noción de necesi­dad orgánica y esto abre las puertas a un psicoanálisis libe­rado del modelo de las relaciones de un organismo con el mundo exterior.

En consecuencia un primer momento:«El narcisismo es detenido en su desarrollo porque el organismo sufre de necesi­dades que no puede satisfa­cer por sí mismo y así se dirige a un mundo exterior del que demanda ayu­da(«Pulsiones y sus desti­nos», pág.2049. Nota 1392).

Luego las necesidades perentorias son -para el yo- las pulsionales y ya no hay referencia al modelo del hambre o la conservación. («El yo y el ello». Pág. 2721).

Entre un texto y otro se encuentra «Más allá...».

El yo-real, ahora, se opone al no-yo y este no-yo, no lleva al mundo exterior. Sino que hay que entender el no-yo como el ello.

Otro dato, en «El problema económico del masoquismo», texto de 1924, Freud afirma la anterioridad lógica de la pulsión de muerte.

[3] Conviene recordar que el sujeto freudiano es un sujeto dividido. El término alemán es spaltung. La sapaltung del Yo Freud la plantea como consecuencia de sus reflexiones sobre el fetichismo, en el artículo "La escición del yo en el proceso defensivo".

[4] Proyectar es mantener algo en lo exterior para no reco­nocerlo. Para desconocerlo.

[5] "El yo es sobre todo una esencia cuerpo; no sólo una esencia superficie, sino él mismo, la proyección de una super­ficie". S. Freud, El yo y el ello. Aquí podemos sacar una primera conclusión: El yo se contituye a partir del objeto. Es decir, el yo es el reultado de una operación que determina un espacio.

[6] Exterioridad que se inventa, se crea por proyección, de ningún modo dato real frente al que un aparato perceptivo reacciona adecuadamente o inadecuadamente.

[7] Hay una modificación en relación al modelo de la Inter­pretación de los sueños,o del Proyecto..., cuando utilizó el esquema del deseo alucinado donde el yo funcionabacomo la medida decomparación de la que habría de surgir cierta objetividad. Ahora la existencia de una imagen es ya una garantía de la realidad de lo representado. La antítesis de lo objetivo y lo subjetivo no existe desde un comienzo.

[8] La condicón objetal alude al objeto del que se trata en psicoanalisis. Esta noción de objeto se opone a cualquier concepción ingenua, a cualquier concepción de un objeto situable con rapidez a nivel fenomenológico. El objeto del que trata el psicoanalisis siempre se presenta como perdido, como desecho, como parte separada y como representativo de esa parte en calidad de separada. Es lo que se conoce como objetos parciales ( seno, heces, pene etc.). Lo importante no es el contenido de cada uno de esos elementos, sino lo que en esos cortes se insinúa de pacialidad. Parcialidad implicada en calidad de objeto a en la circulación del deseo. Circulación sostenida en la metonimia.

[9] La imagen especular es la que se constituye durante el Estadio delespejo. ¿Qué es este estadio? Es el momento en que el niño reconoce su propia imagen. Pero el estadio del espejo no se limita de ningún modo a connotar un fenómeno que se presenta en el desarrollo del niño. Ilustra el carácter conflictivo de la relación dual. Todo lo que el niño captaal quedar cautivo de su propia imagen es precisamente la distancia que hay entre sus tensiones internas y la identificación con dicha imagen. Es decir cierto nivel de tendencias, experimentadas –en determinado momento de la vida , entre el 6º y el 18º mes.- como desconectadas, discordantes, fragmentadas –y de esto siempre queda algo- y por la otra una unidad con la cual se confunde y aparea. Esta unidad es aquello en lo cual el sujeto se conoce por primera vez como unidad, pero como unidad alienada, virtual. En definitiva se trata de una dialéctica que está presente en la experiencia a todos losniveles de la estructuración del yo humano.

[10] Ver Nota final2.

BIBLIOGRAFÍA

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  • ““,El yo y el ello, Ed. Biblioteca Nueva, T III, Madrid,1973.
  • ““,Más allá del principio del placer, Ed. Binlioteca Nueva, TIII, Madrid, 1973.
  • ““,Proyecto de una psicología para neirólogos, Ed.Biblioteca Nueva, T I, Madrid,1973
  • ““,Correspondencia Freud&Fliess, Amorrortu editores, Buenos Aires, 1994.
  • ““,La negación, Amorrortu editores,T XIX, Buenos Aires, 1990.
  • María Moliner ,Diccionario del uso del español, Gredos, Madrid, 1992.
  • Laplance-Pontalis, Diccionario de psicoanálisis, Editorial Labor, Barcelona, 1971 (Primera edición)
  • Hyppolite, Jean, Comentario hablado sobre la Verneinung de Freud, en Escritos II, de Lacan, J., Ed.Siglo XXI, T II, México, 1979.
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  • Lacan, Jacques,Seminario 4, La relación de objeto y las estructuras freudianas, Ediciones Paidós, Buenos Aires, 1994.
  • Maci, Guillermo, La otra escena de lo real, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, 1979.
  • Gilson, Étienne, San Anselmo “Demostraciones de la existencia de Dios”, enLa Filosofía en la Edad Media, Gredos, Madrid, 1995.
  • Ferrater Mora, J. , Diccionario de Filosofía,Editorial Ariel, Barcelona, 1994
[*] Psicoanalista - Licenciado en Psicología. Universidad de Buenos Aires. Autor del libro "El malestar en la escuela"; Bs. As., Geema, 1997


1 comment:

José Luis said...

Felicitaciones por vuestro blog,llegué acá por el Dr Volensky